Vuelo nocturno por Medio Oriente


Vuelo nocturno por Medio Oriente    Dic. 2016


Ver las luces de la ciudad en la noche,
formando mi letra, delicado augurio
- antes en el cielo (como una estela de avión) y ahora en la tierra;
right now in the sky, before in the earth:
¡cómo cambia todo en unos días!-
 viajando hacia Qatar,
destino final: India, la tierra de Buda!

Bagdad a mi derecha,
luego otra ciudad más pequeña,
y miles de pueblos como pequeñas antorchas
en la oscura inmensidad que es la tierra,
casi como fueguitos
o fogatas en el campamento global humano.
Qué inmensidad viejo, qué inmensidad.
Tantas personas en tantas casas de tantas ciudades,
 cruzadas por tantos ríos y automóviles,
todo un variado espectáculo...
Tantas almas en la tierra...
¿Cómo negar la naturaleza humana,
y rechazar la Unidad del Hombre?

Somos retazos de una gran tela
llamada Humanidad,
somos caricias
que alguna vez
estuvieron en el rostro de nuestra madre,
somos todos hijos
de un Dios en la Tierra, El Hombre.

Seamos buenos hijos,
obedientes al llamado Bien
como aconseja toda antigua creencia,
y cuidemos a nuestro Padre
que habita en cada uno de nosotros,
cuidemos el único mundo que tenemos
y todo lo que con él nos fue dado.

La vida es un regalo misterioso
que debe devolverse con incansable fervor
hacia el creador -llámese como se le llame-
hacia los demás, hacia uno mismo.

Dar gracias, un abrazo, un consejo,
o una mirada cálida,
quizás sea poco
comparado con lo que siento;
de estar vivo, puro agradecimiento.

Arderé como un fuego en medio de la noche,
mientras todos bailan y rezan en mi derredor;
seré esa energía que transfiere movimiento.
También seré vacío y me colmare de Amor,
También seré verso
para transformarme en mito.
También soy nada,
y algún día seré menos o más que eso.
                                                             
                                                               Agustín R. Iribarne

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