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y decir con silencios
de otros siglos
que mi cuerpo tembló
como un terremoto
ante la llegada de la ley
y su filosa espada mortal
-sólo conservé
fotografías como ideales-
debí aprender a
paternarme
con la ternura de un
abuelo
guiado por la paciencia
dejé de pedirle al mundo
lo que nunca iba a darme
y acepté su ofrenda
A Juanjo de la tribu
Agustín R. Iribarne.
Poema Nº 97 del libro publicado AIRE:
Aéreas Inspiraciones
Rapsódicas Enseñanzas
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