Sueños,
realidad, lo mismo da, lo mismo son
Si hasta ayer,
creí mi vida
ser parte de un cielo
que hoy se
derrumba de a pedazos
y juntando los
retazos
entre nuevas
inconsciencias,
aún no sé si
despierta hallaré a la coherencia,
si aún tu
imagen sempiterna se deshace con el tiempo,
si aún escucho
tu llanto contra el borravento,
si aún imagino
el día inmaculado en que vendrás de seda a pedirme lo eterno…
Sueños,
realidad, lo mismo da, lo mismo son.
Si aún te
llevo flores a nuestro rincón favorito,
si meditando
me viste correr de niñito,
si nuestro
hijo te llegó como una visión cósmica
y de ese ser
posible sólo quedo una canción o una historia…
Puede
ser real todo lo que tú quieras,
sólo debes saltar las barreras de tu propio
ego,
y
estrellándote contra las cuerdas de tu consciencia
verás una flor
diminuta, recógela, y acaríciala
pues tu
siembra es tu ofrenda,
pues el sueño revela lo que intuyes,
pues la carne expresa lo que obstruyes,
y la realidad es tan basta como el océano
infinito.
¿Y si al morir sólo hay vacío y vértigo?
¿Y si Dios se despierta, a dónde iríamos a parar?
Un viaje astral me ha mostrado
que la consciencia es omniabarcante.
¿Acaso mis momentos más felices
sobre ésta tierra
no tuvieron un aura onírica de
ensueño, de impersonalidad y fantasía sideral?
¿Y acaso mi sueño más profundo no
me encontró tan humano y vulgar como un cachetazo?
Sueños, realidad, lo mismo da, lo
mismo son.
Pude imaginar el cielo soñado;
luego, al fin, ya estaba en él.
Agustín R. Iribarne
Comentarios
Publicar un comentario