Si tuviera otra vez 21 años . . .

Si tuviera otra vez 21 años…
You have to learn so much…  (tú tienes que aprender tanto) 
para poder entender un poco más los estadios de la vida.
Si tuviera 21 otra vez entendería
                         que todos tenemos estadios mejores o peores,
                                            momentos de más luz y oscuridad, de más brillo y más opaquedad.
Todo cambia, todo muta y no siempre la luz va a brillar.
Habrá días grises, habrá días locos, insanos, habrá días de extrema felicidad, de éxtasis, y también de llana cotidianidad, habrá días y habrá días, y todos forman parte de lo mismo, y todos tienen su lado positivo y negativo, su verdad, su mentira y su traición.
Dejan de traicionarnos los momentos cuando se aceptan, 
cuando no se rema contra la corriente, cuando se puede ser agua, y abundar.

Si tuviera 21 años otra vez estaría entendiendo -en ese preciso momento- que el viaje de ida –y tantas vueltas- con fecha de caducidad, llamado Vida, es un flash mucho más loco de lo que se imaginaba… 
Fuerzas extrañas, pensamientos, sentimientos, materia, espíritu;
cae la cerveza de mi mano, caen las ideas de mi mente, la oscura noche;
mi cabeza estallada, dolorida, insignificante ante eso que implica un dolor,
el querer sentirse mal y que todo se de bien o viceversa,
(¿no puedo elegir sentirme mal? Sí, claro que podés, sólo que hay días en que el Universo te muestra
 que tenés todo para ser feliz, sólo que no podés verlo… Y te sentís un hipócrita hasta por sentirte mal…)
la contrariedad, la contradicción eludida,
árboles se mueven, árboles que hablan: parpadeo.

Mejoría, vuelta a la “normalidad”: subir, bajar, llegar, explotar, revivir (escupo) seguir soñando, construir.
Deambulante un tiempo, perdido, abandonado, exiliado, devastado, dudando de mí, dudando de vos, dudando de todo, confiando en la nada… Nihilismo, radical. ¿No hay sentido?
¿Cómo salir del agujero?
Perseverancia, insistencia. Dominio.
Siempre se puede volver a caer, nadie está a salvo de la locura, de la derrota.
Cada segundo que pasa descubro que menos sé, que todo intento…
Pocas certezas se reúnen en la sala a discutir la verdad, 
pocas certezas se quedan a la hora del postre, cuando ya todos están borrachos y cansados,
y sólo queda un salvavidas a la mano,
el salvavidas que más te hunde, cargado de plomo, de un plomo oscuro,
que significa agarrar lo que no se quiereconformarse con el asco...

Regalo maravilloso tener 21 otra vez e intentar un slam de poesía,
en el vasto cielo celeste, bóveda ¿celeste? tacháme la doble,
tacháme el casamiento, el amor eterno y toda clase de ilusiones e imposiciones.
Circunstancias me llevan al condominio público.
¿Qué he hecho ante los hombres?
¿De qué se me acusa, oh cruel jurado?
Cruel jurado
                           si vieras con mis ojos...
                                                         Nadie ve con los ojos del otro,
todo es tan difícil, tanta niebla aquí en Alemania…
Pero el sol cada tanto sale, con su dulce y tibia mirada
y saca, seca, derrite, evapora el hielo, la escarcha acumulada en el garage;
tanto tiempo en el campo, buscando respuestas…

Hoy descubro que se puede salir a-delante siempre:
siempre que pongas todo de vos,
siempre que lo desees desde el fondo de tu corazón.

Renacer,
                    respirar,
                                     como el árbol que veo enfrente,
                                                                                                que danzaba hace tan pocas y solas horas.

La vida es un despertar magnífico, lleno de sueños, lleno de dormitaciones,
lleno de luces rafagueantes, centelleantes en el cielo de la Mente Universal,
y otras veces la niebla, el frío en las manos no te deja pensar,
el número te indica que todo ha terminado. Perdiste la cuenta.
Sólo te queda naufragar…
Impávido y desterrado,
impávido porque nunca entendió cómo llego hasta ahí,
nunca entendió nada, 
sólo sucederes, uno tras otro,
se encontró al propio ser pasional
                                                      adquirir la locura.
Desterrar los muertos, habitar los cadáveres,
las tumbas podridas del odio, la venganza y el rencor.

El ser humano puede ser tan destructivo como angelical, hay sólo una decisión en el medio.
Medio era el camino que indicaba Aristóteles, el antiguo,
medio es el camino de la mesura,
pero qué es mesura sino lo que cuadra tantas veces con uno mismo, con su pulcro deseo,
uno no ve nada, sólo su verdad, agarrada a la espalda.
¡Cómo cuesta ser nada, cómo cuesta despojarse del ego…!
Somos verdades construidas con el tiempo.

(Se oye una campana
Suena la campana de la victoria, siempre parcial: 
¿nunca puede aterrizar nada en el plano de la objetividad?
Mis triunfos son ratas cortas que se esconden en el drenaje.
¿Será mi vocación de inconformista?
 Quizá, no sé, ya voy terminando el slam…

¿Qué es terminar, sino seguir?
Seguir cargándote la misma mochila,
siguiendo adelante con la vida,
haciéndote cargo del mundo, de lo que te rodea,
de vos y de tus decisiones, decidiendo todo el tiempo,
hacia adelante:
la vida es futurición,
la vida se decide constantemente en un presente que se escapa,
agazapado, como un sol en invierno a las 5 de la tarde…
                                                                                             Agustín R. Iribarne

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