¿Qué quieres de mí?


¿Qué quieres de mí?                      Al maestro Lao Tsé…

Noto que algo sientes, que algo buscas, por eso te pregunto: ¿qué quieres de mí?

Si quieres saber quién soy entonces no me juzgues ni anticipes,
elimina la imagen que fabrica tu mente y entrégate a ese presente compartido…
Si me preguntas cuál es mi color favorito, te diré: “el arcoiris, todo el espectro”
y si indagas en mi momento favorito del día, te diré: “cualquiera”, pues abrazo cada suceder.
Si me quieres ver, antes tendrás que buscarme, pues escondido estoy,
como el escorpión, como una joya, en la montaña que lo oye respirar, que la siente vibrar.
Si me quieres abrazar, con buenas intenciones, es muy fácil, sólo acércate,
pues soy amor, al igual que tú, es nuestra real esencia.

Si me quieres exigir, nunca obtendrás más nada de mí, nada puro,
nada natural y fluido como el agua del río, y nunca conocerás mi cauce, hacia dónde voy;
y si quieres embaucarme, someterme al fraude, sólo toma lo que quieres, te será dado,
pero luego vete: y sabrás en esa despedida quién soy,
conocerás mi corazón de arroz sólo en los tiempos de cosecha,
antes no será tierno alimento, sino algo duro y fraudulento,
será espesa niebla y no ligero viento,
será confusión y verdad deshecha.

Si quieres apurarme, sabrás que todo tiene su propio tiempo.
Si quieres controlarme, tendrás que liberarme,
si quieres poseerme, tendrás que soltarme,
pues soy como un ave que muere ante la imposibilidad de abrir las alas.
Si quieres entenderme, gánate mi respeto para acompañarme, y vive conmigo,
pero si quieres comprenderme, tendrás que empatizar con todo lo que he vivido,
ya que sin la similar experiencia, requiere suprema atención,
pues la verdadera comprensión surge en uno mismo para consigo.

Si quieres definirme, gastarás tiempo, palabras y energía en vano,
pues muto en cada instante y jamás soy el mismo:
soy la hoja que danza interminablemente  -en todas direcciones-
y el viento me eleva y caigo nuevamente
en la ventosa tarde del otoño,
soy el retoño que retoza en el presente,
soy el sueño que remoza al amante, al ausente
y un cercano pariente del olvido, aquel doloroso desemponzoño.

Vivir del recuerdo es estar perdido en un cuento,
y la vida y su maravilla, al igual que la felicidad,
sólo pueden manifestarse ahora, en éste preciso momento.
Así que si quieres conocerme, juega,  si quieres convencerme, ríe,
si quieres explorarme, acaríciame, si quieres aprehenderme, ama,
si quieres amarme, confía.

Soy una abeja enviada en busca del nuevo pólen, ¿sabrás recorrer distancias sin inmutarte?
Soy un alquimista en constante prueba, ¿sabrás tener paciencia y comenzar de nuevo?
Soy un viajero que improvisa a cada paso, ¿sabrás adecuarte a los cambios, a la incertidumbre?

Noto que algo pulsas, que algo anhelas, por eso re-pregunto: ¿qué quieres de mí?

Quién todo desea, nada obtiene.
Quién nada desea, quizás un día obtenga todo.
                                                                                 Agustín R. Iribarne

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