La luz está en todas partes A mi hermana Abi Cancelarich 12/5/18
La luz está en todas partes,
incluso debajo de la roca;
en la caverna olvidada,
sigue encendida
la llama del Amor.
Eso pasaba a contarte,
un mensaje regalarte
ante mi emoción de extrañarte:
sentite recordada,
amada y respetada,
los dioses están en vos,
en tu interior.
Mira alrededor,
la belleza te rodea:
la naturaleza en su diversidad
te
saluda cada día; escúchala.
Ten como estandarte
la Libertad y la Sabiduría
recita tu poesía
y juega hasta cansarte…
Otro día en el paraíso te aguarda
con sus flores y colores
con aromas y canciones,
con abrazos y turrones
y confites de corazones:
pasearás
por los campos
de la verdad
plantando tu semilla
encontrando tu parcela
soñando despierta
y descalsa,
sintiendo la tierra
la sangre en las venas
y un grillo que te acaricia el
pie y salta hasta tu nariz,
se posa sobre ella y te muestra
el camino hacia el bosque, y ríen juntos
y abrazas, simplemente
la abundancia de la vida,
y hasta la sonrisa de una hormiga
(apurada, que trabaja y trabaja por una sociedad entregándose a eso que está
más allá de ella misma –cuántas personas son así, y sólo sonríen a medias-)
la sonrisa de una tía,
(que ni
conoces, pero te cuenta de tus orígenes y siempre es bueno volver a ellos,
generalizando)
la frescura de la matina y el sol
del mediodía
y con la fuerza y la luz que nos genera jugar con mis sobrinas,
te envuelves en la suave brisa,
subes la cornisa y contemplas la maravilla
del ser · en silencio ·
como una misa
en presencia
como una risa
en paz
como un Bodichitta
y en armonía como una cítara
ejecutada por ángeles divinos
por hombres que construyen su
destino,
por seres que desandan el camino
de la excelencia, el arte y la virtud…
Y bailas agradecida montaña
abajo, y desciendes de tu hogar, de tu cueva,
para abrir tu corazón otra vez a
los hombres y mujeres que te crucen al paso,
y darás tu regazo
al que necesite socorro,
y palabra y consejo a quien venga
humildemente,
ya que tu eres pariente de la
paz,
de la montaña
e hija del morro
y hermana de los hombres y de los
monos.
Ya que tu encarnaste con una
misión:
traer luz, bendición y
comprensión.
Agustín R. Iribarne
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