Innovemos


-“¡La ´patética´ de Beethoven la escuchó todo el mundo…!”               19/3/18
–Oh, sí, sí, un clásico.

–Pero por favor hermanos,
innovemos o quedaremos enterrados en la vulgaridad conocida y difamada,
en lo-de-siempre, lo cotidiano y pueril, fútil por prosaico, lo estancado, 
lo que no deviene, lo que muere.
Somos cambio eterno, movimiento, devenir, no ser algo ya, 
dejando atrás en nuevas posibilidades que se me abren 
como caminos en los bosques de Artemisa:
en todas direcciones se encuentra el ser, proyectándose,
configurando su propio mundo, su espacialidad, 
sus relaciones con el mundo,
su destino, su misión terrenal;
así está el hombre en el mundo:
llegando para irse,
encontrándose para perderse,
nueva y cíclicamente.
Ser expelido, eyectado al mundo para adentrarse en él mismo,
se apropia de sí mismo y del mundo
aunque nunca podrá recobrarse completamente.
Siente un desgarramiento fundamental que le aplasta sus entrañas:
el sentido de su existencia, y de la existencia en general.

¿Se encontrará este hombre con ese algo que explicite su ser, pero no en tanto mantiene su manifestación, como lo hace el tiempo, o como podría hacerlo un Dios superior que tiene poder sobre nosotros, sino que explicite su ser en tanto pueda atisbar una respuesta al sentido de su existencia, al porqué de su vida, y la vida en general?
No podemos saberlo; hay ciertas verdades que siempre nos serán veladas.
De todos modos debemos preguntar por ellas.
Indagar; como detectives, como seres en busca de sentido.
Los manifiestos y actuales intentos de respuesta a éstas preguntas
serán quienes nos conduzcan a casa, o nos harán sentir perdidos.

¡Replanteate todo!,
desde ahora mismo,
empezá de cero,
 construí bloque a bloque el edificio de tus conocimientos,
que no te impongan nada, ni tu propia cultura,
¡más vale tener cultura de mundo!
¿Por qué sos nacionalista? ¡Por el deseo psicológico de seguridad!
¿Por qué necesitas identificarte con algo, creer en algo?
Eres libre, recuérdalo.

El sentido de lo propio debe extenderse a una escala más global, 
más humana, como especie y seres espirituales.
¿Hasta cuándo nos dividirán?
¿Hasta cuándo te dirán quién eres,
qué puedes o debes hacer,
cómo es “realmente la vida”?

Que no te la cuenten, descubrilo por vos mismo;
navega tu soledad para encontrar la isla infinita
donde el tiempo no existe y todo sobreabunda,
donde nunca te aburres y puedes respirar, meditar, crear,
o ser nada y sentirte bien con eso.
Remá hacia vos, hasta tu orilla interior.

Volá sobre aires livianos y de plomo,
todo en uno,
todo en otro,
somos todo,
somos nosotros,
tratando de equilibrarnos 
en la cuerda floja que tambalean las fuerzas…

Ten bravura y reverdece como la primavera,
mira hacia adentro y hacia afuera,
canta como el ave mañanera
y comete la locura de ser quien tú quieras.
Ama libremente, rompe las barreras,
ya quítense esas remeras
que son las que nos separan
de hasta nuestras abuelas.

Ama sin prejuicios ni juicios,
acepta los hechos tal como son,
con la tranquilidad del aprendizaje
y la creatividad para otra canción.


                                                       Agustín R. Iribarne.

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